Constantemente leemos que en las especificaciones de un vehículo se indica la cilindrada del motor, acompañado de la palabra “sobrealimentado”, “turbocargado” o “supercargado”, por ejemplo:

  • Motor 2.0 L turbocargado.
  • Motor 6.2 L supercargado.

Y aunque en términos de ingeniería o marketing suene atractivo, la realidad es que, aunque ambas aplicaciones son tan convenientes como divertidas, requieren ciertos cuidados y puntos de atención. Al final de este artículo, sabrás distinguir perfectamente uno del otro, como funcionan y como debes cuidad de él, en caso de que tu auto cuente con alguno de los dos, o tengas en puerta algún proyecto de modificación y/o instalación.

La sobrealimentación de un motor

Podríamos decir que los motores “cobraron vida” desde el momento en que se pudo incrementar su potencia por medio de la sobrealimentación, pero, ¿qué es la sobrealimentación?

Todo motor a combustión necesita combustible, oxígeno y chispa para llevar a cabo la combustión. El combustible ya sabemos de donde proviene, la chispa llega mediante las bujías, y el oxígeno se encuentra en el aire que entra por la admisión o filtro de aire hacia la cámara de combustión. Justamente ahí es donde entra en juego la labor de ambos componentes, ya que su misión es lograr introducir la mayor cantidad de aire frío al motor para que el motor cuente con más partículas de oxigeno y esto dé como resultado un incremento de potencia.

Es importante mencionar que, aunque los turbocargadores como los supercargadores esencialmente tienen la misma misión (meter más aire), la forma en que operan es totalmente distinta.

Turbo o supercargador, ¿qué son y para qué sirven?

El Turbo

Un sistema de turbocargador se compone por un compresor que, mediante los gases del escape activa una propela interna (zona caliente) que impulsa los gases hacia un inter enfriador mejor conocido como intercooler (zona fría). La presión de los gases se regula mediante un par de válvulas: la west gate y válvula diverter, o “válvula de alivio, la cual seguramente has escuchado sonar en algunos autos “tuneados”.

Una vez que el aire pasó por el intercooler, llega a la cámara de combustión donde se mezclará con la gasolina y la chispa generada por las bujías de cada cilindro. Con mayor oxígeno disponible, el incremento de potencia es inmediatamente notorio.

Ventajas del turbo:

  • Al revolucionar el motor podemos incrementar la velocidad de los gases del escape e inyectar más aire frio al motor.
  • El turbo puede hacer más eficiente el rendimiento de un motor pues no requiere inyectar más combustible para ganar potencia.
  •  Al “reciclar” los gases del escape, un turbocargador no le resta potencia al motor.
  • Casi cualquier turbo de fábrica puede ser modificado, verifica los temas de garantía y seguridad para tu auto.
  • Los turbocargadores pueden ser instalados en cualquier motor a combustión.

Desventajas del turbo:

  • Todos los turbocargadores son susceptibles a los efectos de la física por más que la electrónica moderna intervenga en ellos. Inevitablemente tendrán una ligera demora en la entrega de potencia conocida como turbo lag. ¿qué hay que hacer al respecto? Nada, ser paciente un par de segundos y listo.
  • Si no se tiene cuidado con la afinación, instalación o modificación, es muy susceptible a dañarse, ocasionando graves daños al sistema o al mismo motor.
  • Un motor turbocargado requiere mantenimiento constante, pues el incremento de potencia suele degradar más rápido el aceite, refrigerante, así como los consumibles (filtros de aire y aceite). Mucho tiene que ver el uso y atención que le pongas a tu auto.

Turbo o supercargador, ¿qué son y para qué sirven?

El supercargador

Este componente apareció en la industria automotriz por allá de 1900, es un veterano de mil batallas cuyo desempeño ha sido tan efectivo que actualmente, con toda la tecnología disponible en la industria automotriz, sigue siendo, junto con el turbo, una gran aplicación si de incrementar potencia se trata. Existen dos tipos: Roots o Scroll (de tornillo). En forma son distintos, sin embargo cumplen la misma función.

Este componente también se encarga de “mover” aire para sobrealimentar el motor y este mejore su rendimiento en cuanto a potencia. ¿Cómo lo logra? Por medio de la misma inercia del motor.

Para que el supercagador lleve a cabo su función, requiere acoplarse al motor mediante una banda y polea para ser activado con el propio giro de la máquina, es decir: utiliza potencia del mismo motor. Una vez que el aire comienza a circular, los rotores internos del supercargador lo comprimen y lo envían a la cámara de combustión.

Dependiendo de la aplicación, marca o uso, un sistema supercargado también puede contar con intercooler que, como ya mencionamos, enfriará el aire para conseguir más partículas de oxígeno y mejor combustión.

Ventajas del supercargador:

  • La mayor virtud del supercargador es su acción inmediata desde un rango bajo de revoluciones. No existe lag o demora en la entrega de potencia.
  • A pesar de ser un componente de alta exigencia, es confiable y relativamente sencillo de controlar en cuanto a temperatura.
  • A diferencia del turbo, no requiere ser lubricado. El usuario podrá estar tranquilo en cuanto a este tema.

Desventajas del supercargador:

  • Al estar “conectado” directamente mediante las poleas del motor, puede reducir la potencia del mismo.
  • Su mantenimiento debe ser constante y realizado por un especialista, lamentablemente, los costos son elevados.
  • Debido a su forma, no es tan fácil aprovechar los espacios del motor al momento de la instalación.
  • Su acción continua representa una carga de arrastre para el motor, por lo que este puede acelerar su desgaste. Prevenirlo implicará mantenimiento constante, sobre todo si se trata de un vehículo utilizado en pista o arrancones. Si se trata de un auto de calle, el mal manejo puede implicar altos costos de mantenimiento o reparaciones.

Turbo o supercargador, ¿qué son y para qué sirven?

Decisión de compra y uso

Como siempre te recomendamos, la compra será definida por el uso que vayas a darle. Sin embargo, hablando de supercargadores, debes tomar en cuenta que invertir ese dinero en tratar de incrementar la potencia de un motor pequeño no representará un cambio siginificativo. Si por el contrario pretendes hacer de un V8 un monstruo, entonces sí valdrá la pena en el gasto:

  • Precio de un súpercargador: Desde $35,000 pesos dependiendo marca y modelo.

En el caso de los turbos, hay más flexibilidad en cuanto a su aplicación hablando de “usos normales”. Un motor grande puede mejorar sustancialmente su rendimiento empleando un turbo pequeño. De igual forma, los motores medianos (4 o 6 cilindros) con turbos de tamaño considerable son máquinas de verdadera aceleración y diversión; claro que su uso es más recreativo y no tan comercial. Considera si se trata de una reparación, modificación o un proyecto para pista, arrancones o uso cotidiano.

  • Precio de un turbocargador: Desde $25,000 pesos dependiendo marca y modelo.

Recomendaciones Autocosmos:

  • Diseña bien tu proyecto, esto te dará el panorama del presupuesto real y sus alcances.
  • Acude siempre a lugares o distribuidores confiables y profesionales. La instalación de ambos componentes requiere conocimiento, experiencia y mucha dedicación. Recuerda que lo barato muchas veces resulta más caro.
  • Si no quieres meterte en líos, adquiere un auto turbocargado. Si el punto es divertirse y te gusta manejar, hay hot hactbacks turbocargados que lo hacen muy bien.
  • Cuando tu proyecto esté listo, disfrutalo mucho, pero recuerda que la potencia es tan divertida como adictiva; requiere pericia, experiencia y entrenamiento.