Sistema de frenado: componentes y mantenimiento

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Sin lugar a dudas, uno de los elementos más importantes en materia de seguridad es el que constituye el sistema de frenado. Es imprescindible para el correcto funcionamiento de cualquier coche, y como es lógico de su calidad puede depender que el coche pueda detenerse con mayor seguridad ante todo tipo de imprevistos que pueden surgir en carretera.

A continuación vamos a compartir información muy útil al respecto. Verás que hablaremos de todos y cada uno de los componentes que forman parte del sistema de frenado.

Elementos del sistema de frenos

Tomando como referencia el sistema de frenos de disco hidráulico, que es el más común en los coches de todo el mundo, podemos mencionar una serie de elementos que siempre están presentes para garantizar la máxima seguridad a la hora de detener el coche por completo.

Pedal: Está a la vista y es el que tenemos que accionar con el pie derecho cuando dejamos de acelerar para detener el coche. Nada más pisarlo el sistema de frenado se pone en marcha.

Servofreno: Su misión es la de multiplicar varias veces la fuerza que ejercemos sobre el pedal de freno para que el sistema de frenos funcione como es debido.

Cilindro maestro de freno: Sin él, gran parte de los mecanismos de accionamiento no funcionarían, puesto que se encarga de generar la presión necesaria.

Tubos y mangueras: Su misión no es otra que la de llevar el líquido de frenos a los cilindros.

Pistones: Salen y presionan las pastillas de freno contra los discos debido a la presión del líquido de frenos que pasa por tubos y mangueras.

Pinza: Es como la carcasa de las pastillas de freno y los pistones.

Pastillas: Proporcionan la fricción necesaria a los discos de freno. Es fundamental que estén en buen estado para que no incremente la distancia de frenado.

Discos: Se podría decir que es el segundo elemento del par de fricción. Van instalados en el cubo de la rueda y giran al mismo compás.

Sistema de frenado: componentes y mantenimiento

Consejos de mantenimiento

Para alargar al máximo la vida útil del sistema de frenado y asegurar su correcto funcionamiento, es muy recomendable llevar a cabo una serie de tareas de mantenimiento como las que mencionamos a continuación.

1- Hay que cambiar las mangueras cada 5 años, ya que van perdiendo elasticidad. Con el tiempo, la presión que se genera hace que las mangueras tengan una anchura excesiva, algo que se traduce en una falta de presión para mover las pastillas o las zapatas de freno al presionarlas contra el tambor o el disco.

2- Se recomienda cambiar el líquido de frenos cada 2 o 3 años. Conforme va pasando el tiempo, crece la concentración de agua en el líquido de frenos y el punto de ebullición se reduce. Cuando el líquido hierve, lo que sucede es que se generan burbujas de aire en el sistema de frenado, algo que sin lugar a dudas reduce su eficiencia de forma considerable.

3- Un disco desgastado puede llegar a agrietarse. Por ello, de vez en cuando hay que medir el grosor de los discos y las pastillas para sustituirlas en caso de que sea necesario.

4- Con el objetivo de evitar el ensamblaje y el desgaste irregular de las pastillas de freno, en Autodoc recomiendan que lubriquemos los pasadores de guía de la pinza de freno y cambiemos los elementos de sellado y estanqueidad cada cierto tiempo.

5- Si queremos evitar molestos ruidos de chirridos para conducir con mayor comodidad, deberíamos utilizar calzas antichirridos.

Cómo saber si pueden fallar

Nadie es adivino y nunca se sabe con seguridad cuándo el sistema de frenado puede fallar. Sin embargo, existen una serie de síntomas que nos dan algunas pistas, como por ejemplo cuando se enciende la luz de advertencia del nivel de líquido de frenos. Eso significa que hay fugas en el circuito, por lo que es urgente ponerle solución cuanto antes. Lo mismo se puede decir de cuando el coche se desvía hacia un lado al frenar, ya que normalmente se debe a que una pinza de freno puede estar atascada, algo parecido a lo que se vive cuando el aceite entra en las pastillas.