La tercera generación de la Renault Trafic vino con un cambalache de acuerdos entre grupos automovilísticos, que decidieron repartirse el trabajo de crear furgonetas medianas, con dos longitudes y dos alturas. Vehículos indrustiales ligeros que también se adaptasen a los combis, es decir, al transporte de pasajeros con máximo de nueve plazas. Así llegaron en 2014 la mentada Trafic, la Opel Vivaro, la Fiat Talento y la cuarta melliza: la Nissan NV300.

Para el mes de mayo de 2021, Nissan implementará bastantes rectificaciones, moviéndose al compás del resto de sus hermanas. En la fecha en que se publica este artículo, nada más falta la Opel Vivaro en ejecutar estos retoques.

Cambio en las mecánicas

Hay dos preocupaciones principales que han empujado a los marquistas a revisar a fondo sus furgonetas. La primera y más acuciante es que los motores 1.6L. diésel de origen FCA ya no cumplían con la normativa Euro6-DF. Por tanto, la NV300 ahora ha meneado la mecánica al completo. Muestra iguales motorizaciones que darán vida al resto de su tutifruti familiar de marcas durante los siguientes años.

Se ha trasladado a un cuatro cilindros de dos litros de capacidad con turbocompresor, doble filtro de residuos y tres medidas de potencia. En general, todas las etapas de rendimiento suponen un incremento de caballaje y de par motor.

-2.0 dCi 110 CV diésel, cambio manual.
-2.0 dCi 150 CV diésel, cambio manual y cambio automático.
-2.0 dCi 170 CV diésel, cambio automático.

Esta furgoneta sustituye a la Nissan Primastar. El reclamo o anzuelo de ventas, más allá de las características y virtudes que uno pueda encontrar en la NV300, es una garantía de 5 años o 160.000 km. Por volumen, se queda en unas medidas por encima de la NV200, modelo que es exclusivo de Nissan y que ha enseñado muchas caras: desde la comercial hasta el taxi eléctrico.

Chasis, exterior e interior

Nissan NV300 (2021), se transforma al compás de sus hermanas de Renault, Fiat y Opel

En su concepción de chasis, la NV300 es mucho más sofisticada que la NV200 y, en los modelos 2014 que pudimos probar, ya se apreciaba que sus maneras son más refinadas; se conduce con mejores impresiones de estabilidad y comodidad.

La otra gran obsesión de la Nissan y, por extensión, de las Renault, Opel y Fiat, es que la zona delantera sea lo más pareja a un coche y se aleje de la atmósfera de vehículo de trabajo. Es nuestro parecer que el efecto ‘habitáculo de turismo’ está todo lo bien conseguido que permite una posición y altura de conducción de furgoneta. Es evidente que la más esmerada de las opciones es la Combi, la destinada a pasajeros.

Por fuera, se reconoce la actualización sobre todo en el morro, que se da un aire de familia con la NV400 ‘2020’ y el aspecto queda más agraciado si se incluyen las llantas de aleación de 17 pulgadas.

Es ya materia obligada para todos los fabricantes la electrónica de asistencia a la conducción. Esto que se ha generalizado con las siglas inglesas ADAS entra, y muy de lleno, en aquellos vehículos que están ingeniados para hacer quilometradas extensísimas. A Nissan no le faltan vigilancia de ángulos ciegos, alertas de cambio de carril por despiste, identificación de señales de tránsito, cámara marcha atrás con detector de objetos a 360º y controladores de velocidad activos y variables.