Para los amantes de los autos, prender y escuchar el rugido de un Dodge Challenger Hellcat en la mañana, es una de las cosas más excitantes que se puede hacer, solo superada, tal vez, por acelerarlo en cada semáforo como Michael Jordan saltando hacia la canasta, como Michael Phelps brincando hacia la piscina, como Tom Brady tirando el balón preciso para un touchdown.

No es necesario patinar sus inmensas llantas traseras. Tampoco romper los límites de velocidad. Con sentir sus más de 700 (más de 800 en algunos casos) caballos de fuerza catapultándonos hacia adelante de cero a 40 km/h en poco más de un segundo es suficiente. En ese segundo el afortunado piloto se siente como James Hetfield en un concierto de Metallica, como Jesse Owens tomando su medalla de oro frente a Hitler en Berlín o como un niño abriendo su primer regalo en Navidad. Esa dosis de adrenalina ha hecho el día a cientos de miles de personas por muchos años y me incluyo, ya que soy de los que nunca ha rechazado una oportunidad de conducir un “gatito infernal”. Esto, hoy, me pone triste porque la era del Hellcat, así como de los motores Hemi parece tener sus días contados. Al menos en Stellantis, más precisamente en Dodge, Jeep y Ram, un huracán está a puntos de sacarlos del mapa, borrarlos del futuro de forma despiadada, con Dios y México como testigos.

El una vez llamado Grupo Chrysler no fue precisamente el inventor del motor con cámara de combustión hemisférica, que existe desde principios del siglo pasado, pero fue el que más apostó por él, en las décadas de 50, 60 y más recientemente, desde 2003. Tanto que patentó la marca “Hemi”, que se volvió sinónimo de potencia a la fecha. El problema es que también se volvió sinónimo de exceso. Sí, un exceso tan rico como una espesa malteada de chocolate en un mundo cada vez más a dieta y que ante las reglas de emisiones más estrictas -incluso en China, que hasta hace poco parecía no importarle ese tema- está llegando a su final.

Una cuestión de dinero

Por esto no es realmente una sorpresa que Stellantis anunciara la producción del Hurricane, el motor de seis cilindros en línea y doble turbo, que seguramente substituirá al Hemi en todas, o casi todas sus aplicaciones. Con 3.0 litros, el “huracán” que será producido en Saltillo tendrá una versión con 400 HP y 450 libras-pie de torque y una de 500 HP con 475 libras-pie de par motor. La razón de su nacimiento es, como ya mencioné anteriormente, la necesidad de bajar las emisiones, el punto débil de los Hemi. Con Jeep y Ram como marcas globales, Stellantis no puede darse el lujo de mantener a sus emblemáticos motores V8 como fuente principal de poder de sus vehículos.

Es una cuestión de dinero: si quiere seguir vendiéndose y adaptarse a la nueva era de vehículos electrificados para la cual el Hurricane estará preparado y los Hemi no, el cambio es necesario y empezará tan pronto como este mismo año.

Claro que esto no representa el final de la era de los V8, mucho menos de los motores de combustión. Incluso en Europa aún hay muchos vehículos usando esas máquinas de balance increíble y sonido seductor y no solo en autos exóticos. Tampoco es nuevo en Estados Unidos el cambio de los V8 por máquinas con dos cilindros menos asistidas por turbinas. Ford y sus motores EcoBoost y ahora PowerBoost, nos muestran lo contrario. Pero sí es el principio del fin del V8 más emblemático de los 20 años más recientes.

Por supuesto que se trata de una evolución natural, incluso esperada. Pero no es fácil escapar de la nostalgia en ese momento en el que la oda a la potencia que significa un Hellcat, con sus 6.2 litros de desplazamiento y más de 650 libras-pie de torque, está por ser confinado a los clubes de autos antiguos.

Tal vez tengamos un mundo con aire más limpio en el futuro, si es que los eléctricos son realmente menos contaminantes, pero sin duda será mucho menos divertido. Es como cambiar un buen libro por una tableta, el resultado tal vez sea similar, hasta más “moderno”, pero la experiencia nunca será la misma.

Seguramente el Hurricane será un magnífico motor, que estará en la recientemente adoptada moda de los seis en línea, pero mi corazón jamás dejará ir su amor por el Hellcat.

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