La italiana María Teresa de Filippis fue la primera mujer en correr en un Gran Premio de Fórmula 1. Su historia, sin dudas, se basa en su pasión y audacia. “Era demasiado valiente, o imprudente, o temeraria. Llámalo como quieras, simplemente me gustaba ir a toda velocidad”, dijo alguna vez esta piloto oriunda de Nápoles.

María Teresa de Filippis

María Teresa de Filippis disputó tres GP’s de Fórmula 1.

María Teresa decidió ingresar en el mundo de la competición a modo de desafío. En 1498 participó en su primera carrera real: con solo 22 años alcanzó el lugar más alto del podio en los 10 kilómetros de Salerno-Cava de’ Tirreni, en la clase de 500 cc de la categoría de turismos en la que batió a sus rivales hombres. Esta primera victoria prendió su pasión por la competición y durante los siguientes años triunfó en numerosas competiciones en la categoría de 750 cc.

De 1953 a 1954 manejó un Osca 1100 cc con el que conquistó las 12 Horas de Pescara, el Trullo d’Oro, la Catania-Etna, y los circuitos de Caserta y Siracusa.

María Teresa de Filippis

Juan Manuel Fangio, Jean Behra y Maria Teresa De Filippis.

En 1955 pasó a pilotar el Maserati 2000 A6GCS. En un artículo que escribió sobre sus años de competición, explicaba: “…un auto potente, con el que me sentía capaz de hacer cualquier cosa… y lo hice”, añadiendo, “¡pobre! Tantos accidentes espectaculares, ¡pero también cuántas victorias!” Sobre todo una: la de Catania-Etna donde estableció un récord de tiempo que se mantuvo imbatido durante tres años. Al final del campeonato de 1955, fue segunda en la categoría de 2000 cc.

En 1958, al volante de un Maserati 250F privado, hizo su debut en el GP de Siracusa y, después compitió en su primer Gran Premio del Mundial de Fórmula 1, en Bélgica.

En aquel estreno en Spa-Francorchamps largó 19° y finalizó décima. Luego participo en los GP’s de Portugal e Italia de ese mismo año, aunque en ninguno de los dos pudo llegar a cruza la línea de meta.

Capaz de irrumpir en un ambiente que hasta entonces había sido considerado exclusivamente para hombres, María Teresa se ganó el respeto y la estima de sus rivales.

Desde entonces un buen número de mujeres han competido en el deporte motor, pero solo ella tiene el único récord que no nunca podrá ser batido o igualado: ser la primera mujer en competir en el Fórmula 1.