La venta empieza en verano, supuestamente un año antes de que en KIA veamos un salto de generación para el Rio. Y cruzando el ecuador de un 2020, donde las calificaciones medioambientales han dejado poco juego a cambios espectaculares en el escenario global. Sólo el Clio, el Corsa y el Peugeot 208 han coincidido con Hyundai en el paso del testigo de una generación a otra. Los otros habitantes del sector utilitario están en un punto de maduración o de medio ciclo vital. Y los marquistas andan con quebraderos de cabeza a intención de embutir motores que meriten una nota ECO en el baremo de la Dirección General de Tráfico.

Respecto al i20 II, del año 2015, hay un crecimiento general de medidas, menos en la altura, que baja casi dos centímetros y medio. Después de una tendencia de una década a hacer los coches cada vez más altos, los ingenieros, dicho así, al grueso, están regresando a siluetas más achatadas porque mejoran el desempeño y el consumo energético.

Lo que más les está costando es rebañar peso. Tengamos en cuenta que, redondeando, entre un i20 de generación I y el de generación III, hay una crecida de 100 kg de promedio, según motor y acabado. El abultamiento de la báscula es un mal endémico en esta industria.

Las dimensiones del nuevo Hyundai i20 2020

Éstas son las cifras del i20 III con cinco puertas:

–Longitud: 4,04 metros.

–Anchura: 1,75 metros.

–Altura: 1,45 metros.

–Batalla (longitud entre eje delantero y trasero): 2,58 metros.

–Maletero: 351 litros. Son 25 litros más que en el Hyundai i20 II.

Hyundai i20 2020, la gasolina Mild Hybrid y las cajas de cambios iMT dominan en la generación III

Motores disponibles

Todas las mecánicas son evoluciones de las que conocemos en el Hyundai i20 del 2015, o Generación II. El menú al completo es de gasolina. Se ha obliterado el diésel y, en España, no venden adaptaciones a GLP y GNC. El cuadro general para el mercado español es así:

–1.2 MPi. Motor de aspiración natural, cuatro cilindros, cambio manual de cinco velocidades y 84 CV.

–1.0 T-GDi. Motor de tres cilindros con turbocompresor, cambio manual de seis velocidades o automático de doble embrague y siete marchas. 100 CV.

–1.0 T-GDi Mild-Hybrid 48V. El mismo motor anterior con el añadido de un sistema de hibridación suave o semihibridación. Hyundai calcula un 3% de consumo menos. Cambio manual de seis velocidades con el sistema iMT (Transmisión Manual inteligente) o automático de doble embrague y siete marchas. Versiones de 100 CV y de 120 CV.

La innovación de los surcoreanos en toda esta ensalada de hibridaciones ligeras que estamos viendo crecer día a día es su cambio manual. El iMT permite lo que sólo era posible con algunos automáticos: llevar una marcha insertada y que la transmisión y el motor se desacoplen. Es decir, como circular en punto muerto, aunque con una marcha puesta. Tal idea está concebida para avanzar por la inercia que lleva el coche en momentos sin tráfico y a un ritmo sostenido, cuando no se quiere acelerar ni decelerar. También se suele referir a esto como ‘conducción a vela’.

Del móntón, pero con características a destacar

Entre los de su categoría, vemos que se aloja en una franja intermedia, sin destacar ni flojear en nada. Ésta ha sido una política habitual en Hyundai/KIA con sus vehículos más vendibles. Tal vez, donde más resalta es en el maletero, porque está en la zona de los fuertes.

Otra cuestión que nos gusta en Hyundai para este modelo es que han introducido mucha instrumentación digital y cambios automáticos de doble embrague, siguiendo la senda del rebaño. Sin embargo, han mantenido la posibilidad de optar por cuadros de relojes analógicos y transmisiones manuales.

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Sistema de infotainment

La parte multimedios la han seguido ensanchando encima de lo que ya conocemos; órdenes por voz, Apple CarPlay, Android Auto, navegadores GPS. Aunque, de nuevo, quien huya de galguerías se podrá quedar con la solución elemental de una zona en medio del salpicadero con un recuadro informativo y las funciones básicas de manos libres y conexiones USB.

Los entusiastas de las tabletas táctiles a todo color, suplementos de altavoces y otros abracadabras informáticos para que tu coche le cuente cosas a tu móvil mientras está aparcado, dispondrán del sistema de ocho pulgadas y del diez con veinticinco pulgadas. Se debe mencionar que el «Bluelink Connected Car Services», que abre al máximo el grifo de las telecomunicaciones entre usuario, vehículo y fabricante, hay que pagarlo aparte desde el quinto año. Una aplicación de móvil que, entre notificaciones y actualizaciones, se hace un tanto antipática y, al límite de la cordura, hay que abonar cuotas mensuales por ella. Tal fenómeno no es de cuño Hyundai, es una técnica generalizada y que se está colando en todos los coches.

Equipamiento de seguridad

El i20 III sostiene los faros de ledes en opción, el frenazo de emergencia automático y la alarma de cambio de carril por despiste. Esto está en el i20 II. Pero suma como novedad el chivato de coches en el ángulo muerto, identificación de señales de tráfico y un gestor de velocidad que, si estamos siguiendo una ruta marcada por el navegador, nos podría incluso reducir la velocidad al acercarnos a una glorieta, un cruce o una curva fuerte.