El proyecto eléctrico de Dacia va asomando la patita debajo de la puerta. De todas las elucubraciones e ideas medio fantásticas que se iban formando alrededor del eslogan «el eléctrico más barato del mundo», muchas van derrumbándose. Se puede decir que al muñeco ya se le ven los hilos; que es un vehículo con muchas limitaciones y que, a medio plazo, deja de ser tan económico.

La plataforma del coche es muy conocida, y en algunos mercados, como el chino, ya hay modelos que se aguantan sobre este chasis. Dacia le ha dado un perfil a la carrocería que recuerda al Sandero, pero es mucho más pequeño. Son 3,73 metros de longitud y sólo admite cuatro plazas.

Autonomía demasiado justa

Por descontado, hay otros eléctricos similares que están entre nosotros desde hace quince años. Y otros más que son recientes y, tal vez, mejores alternativas para las personas que deseen adquirirlo en compra particular. El Spring indica una autonomía muy justa, para lo que se está viendo en otros utilitarios e incluso en coches más reducidos del segmento A. Pensemos que, en el mismo grupo automovilístico, un Renault ZOE tiene la posibilidad de hacer 100 km más.

De parte del grupo VAG, los trillizos Skoda Citigo iV, SEAT Mii-electric y Volkswagen e-Up!, todos del año 2020, cumplen con las mismas características que el Dacia. Al pronto, uno pensará que son más o menos 5.000 euros más caros y, bien mirado, la cuestión tiene su explicación: estos tres modelos son bastante más potentes y declaran una autonomía mayor en sus fichas técnicas.

Dacia Spring 2021, el eléctrico que prometía tanto

La batería de los minieléctricos de VAG tiene una capacidad de 36,8 kWh y una fuerza equivalente a 83 CV, idealizando unos 260 kilómetros de autonomía. El Dacia, por la contra, establece su desiderátum en 225 kilómetros a través de una batería de 26,8 kWh de capacidad y una energía de 44 CV. Casi la mitad de caballos menos que los de Skoda, SEAT y Volkswagen. Suponemos que esta cifra de kilometraje en Dacia se ha estimado colocando todos los parámetros en configuración ECO.

Sólo conocemos un eléctrico pequeño que hace menos kilómteros: el Smart EQ fortwo. Publicita 133 en concreto. Pero con mayor brío: 83 CV en batería de 17,6 kWh. Y está claro que sólo caben dos personas. El dato curioso en el Smart es que mide medio centímetro más de ancho que el Dacia.

Otra parte de la ecuación que Dacia ha omitido es la del cargador de pared. La instalación corre de la cuenta de cada cual siempre. Sin embargo muchos constructores ofrecen el cargador junto a la venta del coche, para evitar una compra separada. En estos casos, parece lógico que el precio del vehículo sea mayor. A juicio nuestro, cargador más instalación es una de las cuestiones sobre las que hay que indagar antes de decidir entre un eléctrico y otro.

Entre los coches de menos de cuatro metros y que funcionen con electricidad, tenderíamos a mirar antes hacia el Fiat 500 ‘2020’. Es bastante más costoso, cierto. Pero la capacidad de su batería es de 42 kWh, su potencia es sobresaliente, con 118 CV, y su autonomía más optimista la sitúa Fiat en 320 kilómetros. Los 44 CV del Dacia, insistimos, limitan demasiado su movimiento, en especial si van dos o tres personas dentro.

Dacia Spring 2021, el eléctrico que prometía tanto

Recomendable para flotas

Pensamos que el Dacia Spring, que en su construcción es algo prácticamente igual a un Renault Twingo ‘2019’, es aconsejable a flotistas cuyos trabajadores se desplazan en radios pequeños y cercanos a su base. Otros clientes posibles son los ayuntamientos y entidades públicas. Que el fiel de la balanza se incline hacia Dacia en la esfera del pequeño reparto y trabajos de reparaciones en domicilios, según nuestro parecer, sería mérito de su maletero, que es de 300 litros. En una carrocería tan pequeña, es un gran dato.

Al último, también sería para aquellas empresas que invierten en el negocio del coche compartido que se puede alquilar desde una aplicación en el teléfono móvil; un modelo de negocio que bastantes municipios ya conocen con los ciclomotores eléctricos.

El Spring inicia su marcha girando un conmutador hasta la posición de movimiento. Hay dos posiciones más: parado sin quedar el coche frenado y la marcha atrás. De forma breve: no hay marchas ni palancas; adelante, quieto y atrás.

Está rematado con una pantalla central táctil, estilo tableta, encajada en la consola central. Lleva navegador y emparejamiento con Android y Apple. También nos gusta que cargue una rueda de repuesto convencional. Las luces son de LEDES, lo mismo que todo buen eléctrico. La conclusión general sobre el Dacia Spring: es como pintarle otra raya más al tigre, no inyecta savia nueva al nicho de la movilidad eléctrica.