La pandemia del Covid-19, que comenzó en 2020 en México, ha producido varios cambios en el mercado automotor, muchos de ellos provocados por reacciones prematuras y equivocadas de los fabricantes.

La primera fue subestimar el apetito de los consumidores por autos nuevos. Con fábricas propias y de proveedores cerradas durante al menos dos meses el año pasado, las marcas redujeron sus pedidos a casi todos sus proveedores, entre ellos el sector que se transformaría en el dolor de cabeza con el que viven el día de hoy: los fabricantes de microchips. Es que no contaban con dos detalles muy importantes:

1. Que, al trabajar desde su casa, como se volvió hábito en la pandemia, la demanda por microchips se multiplicaría por la necesidad de más computadoras, tabletas y/o teléfonos inteligentes más modernos y capaces.

2. Que, al comenzar a abrirse la posibilidad de volver a las calles, muchos que antes no pensaban comprar un automóvil pasaron a quererlos, ante el riesgo que pasó a representar andar en transporte público.

Los microchips pasaron a ser escasos y por lo tanto, más caros y su escasez ha hecho que muchos autos no puedan ser fabricados o que los fabricantes recurran a la creatividad para hacerlos, como quitar cargadores inalámbricos, asientos con calefacción o hasta el Car Play de sus pantallas. Obviamente, con más compradores que productos, las listas de espera siguen creciendo y el consumidor se ve ante una situación desconocida. ¿Cuándo va a acabar esto?

Si bien no hay una fecha exacta ni uniforme para todas las marcas, los fabricantes de autos están cerrando acuerdos con fabricantes de microchips para surtir lo que necesitan. Stellantis, por ejemplo, cerró un acuerdo con Foxconn para esto. General Motors de México, por ejemplo, terminará este 2021 en tercer lugar, detrás de Nissan y VW, por no tener productos suficientes y ante la falta del volumen que les daban Beat y Spark. Pero diciembre ya fue un mejor mes que noviembre, hablando de inventario, aunque este mejor inventario se usará para pedidos ya hechos y producirá nueva escasez en enero. Pero hay directivos confiados que antes del final de febrero de 2022, la situación comenzará a normalizarse. Otros piensan que esto solo se dará en el último trimestre. El hecho es que las listas de espera seguirán.

¿Qué hacer si te urge un auto?

La escasez de coches ha producido listas de espera enormes. Si quieres comprar hoy una Toyota Sienna, probablemente necesitarás esperar 4 meses para tenerla. En algunos casos ese tiempo puede ser mayor. Muchos piensan que esas listas son estáticas, es decir, que si estás en el lugar 50, cuando llegue la unidad número 50 después de tu compra, ya la tendrás, pero no es así. Y esto puede ser buena noticia para unos y mala para otros. Si quieres elegir color y pagar de contado, lo siento, pero tu nombre irá bajando y bajando en la lista. En cambio puede ir subiendo si, por ejemplo, vas a pagar con financiamiento de la misma empresa, ya que el bancario, para la agencia, cuenta como si fuera de contado. También subes posiciones en la lista si estás dispuesto a aceptar un color o nivel de equipamiento distinto al que prefieres. La subida sigue si compras accesorios o garantía extendida. Y el punto que te pone lo más cerca posible de recibir tu auto nuevo antes que la gran mayoría, es que dejes tu vehículo a cambio por el nuevo que piensas adquirir.

¿Son justas esas políticas? Tan justas como la vida misma. Un buen amigo, presidente de una de las marcas más importantes del país, lo definió con gran precisión: “Hay tiempos de compradores y de vendedores. Este que vivimos es un tiempo de vendedores”. Y es así porque lo determina la oferta y la demanda. Hay más clientes que quieren comprar que autos disponibles para entregarles.

Cuando es al revés, lo que pasa la gran mayoría del tiempo, la mayoría de los clientes se ponen exigentes, piden descuentos, equipo como tapetes o protectores de espejos, por ejemplo. Pero hoy lo que hay que tener es paciencia.

Si quieres pagar de contado y esto te perjudica en la lista, puedes buscar un crédito sin penalización por pagos anticipados y liquidar la deuda lo más pronto posible. Como siempre, el comprador inteligente, analítico, tendrá más ventaja, siempre y cuando le quede claro que en este momento, los factores están en su contra y en favor de los vendedores.

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